Resumen rápido
Un arquetipo es un patrón psicológico universal que representa moldes de comportamiento, valores y aspiraciones presentes en todas las culturas humanas. Enunciados por Platón y aplicados a la psicología por Carl Jung, los arquetipos son fundamentales para construir personalidades de marca auténticas que conecten emocionalmente con los consumidores.
Jung definió 12 arquetipos principales que las marcas pueden utilizar para dar forma a su identidad: el Creador, el Héroe, el Forajido, el Amante, el Hombre Corriente, el Sabio, el Explorador, el Inocente, el Gobernante, el Bufón, el Cuidador y el Mago. Una marca fuerte se alinea con un arquetipo dominante y mantiene esa coherencia en el tiempo.
Puntos clave
Los arquetipos son patrones universales presentes en todas las culturas
Desde las pinturas rupestres hasta las narrativas modernas, los arquetipos representan moldes de pensamiento y comportamiento que Jung identificó como «piezas de la vida misma».
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Jung definió 12 arquetipos que las marcas pueden utilizar
Cada arquetipo representa valores, comportamientos y aspiraciones específicas. Las marcas más reconocidas están claramente alineadas con uno de estos 12 arquetipos.
La personalidad de marca no se puede fingir
Intentar adoptar un arquetipo que no se alinea con los valores reales de la marca genera inconsistencia y desconfianza. El caso de Ryanair demuestra que cambiar la imagen sin cambiar las prácticas no funciona.
Compramos por impulso emocional, no racional
Dos zapatos de 500€ pueden ser idénticos en calidad, pero completamente diferentes si los firma Louboutin o Prada. Los arquetipos explican estas conexiones emocionales.
En Social Media Pymes llevamos más de dos décadas trabajando con marcas que buscan diferenciarse en mercados competitivos. Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es: ¿cómo conseguir que nuestra marca conecte emocionalmente con los clientes? La respuesta está en algo que existe desde que los humanos empezaron a contar historias: los arquetipos.
El problema es que muchas marcas no tienen una personalidad definida. Cambian de tono, de mensaje y de valores según la campaña del momento. El resultado es que parecen tener problemas psicológicos. Un día son serias y corporativas, al siguiente intentan ser graciosas y cercanas y al otro se posicionan como rebeldes disruptivos. Esta incoherencia no solo confunde a los consumidores, sino que destruye la confianza.
La solución no es inventar una personalidad de la nada, sino descubrir cuál es la personalidad auténtica de la marca y darle forma a través de los arquetipos. Los arquetipos no son una moda del marketing moderno. Son patrones psicológicos universales que han funcionado durante milenios porque conectan con algo profundo en la psique humana.
En este artículo vamos a profundizar en la definición de arquetipo, su origen en la psicología de Carl Jung, cómo se aplican al branding y, sobre todo, cómo puedes utilizarlos para construir una marca auténtica y coherente que realmente conecte con tu audiencia.
- Puntos clave
- Definición de arquetipo: qué es según Carl Jung
- Definición de arquetipo de marca: cómo se aplica al branding
- Los 12 arquetipos de marca: definición completa
- Definición de arquetipo en acción: cómo funcionan en la psique humana
- Cómo elegir el correcto para tu marca
- Definición de arquetipo y autenticidad: por qué la personalidad de marca no se puede fingir
- Errores comunes al trabajar con arquetipos de marca
- Casos de éxito y estudios
- Conclusión
Definición de arquetipo: qué es según Carl Jung
La definición de arquetipo tiene sus raíces en la filosofía y la psicología. El término fue enunciado por primera vez por el filósofo griego Platón, quien hablaba de formas ideales y universales que existen más allá de la realidad física. Pero fue el psiquiatra suizo Carl Jung quien aplicó este concepto a la psicología humana y lo convirtió en una herramienta para entender el comportamiento y la personalidad.
Para Jung, los arquetipos son patrones psicológicos subyacentes que se encuentran en todas las culturas humanas.
Están presentes en la mitología, los textos sagrados, el folclore, el arte y la cultura popular. Son tan antiguos como las historias que nuestros antepasados dibujaron en las paredes de las cuevas. Jung los describió como «piezas de la vida misma», estructuras innatas de pensamiento y comportamiento que forman parte de lo que él llamó el «inconsciente colectivo».
El inconsciente colectivo es, según Jung, una capa de la psique que compartimos todos los seres humanos, independientemente de nuestra cultura o época. No es algo que aprendamos, sino algo con lo que nacemos. Los arquetipos son los contenidos de este inconsciente colectivo: moldes de pensamiento, patrones de comportamiento y estructuras narrativas que se repiten una y otra vez a lo largo de la historia humana.
Por eso encontramos las mismas historias en culturas que nunca tuvieron contacto entre sí. El héroe que se enfrenta al dragón, el sabio que guía al protagonista, el bufón que alivia la tensión con humor, el amante que lo arriesga todo por amor. Estas figuras no son coincidencias culturales, son manifestaciones de arquetipos universales.
Jung definió 12 arquetipos principales que representan el rango completo de motivaciones humanas básicas. Cada uno de nosotros tiene algo de todos estos arquetipos, pero generalmente hay uno o dos que dominan nuestra personalidad. Y exactamente lo mismo sucede con las marcas.
Definición de arquetipo de marca: cómo se aplica al branding
La definición de arquetipo de marca es la aplicación de estos patrones psicológicos universales a la construcción de la personalidad de una empresa, producto o servicio. Del mismo modo que las personas tienen personalidades que las hacen únicas, las marcas también poseen personalidades que las diferencian en el mercado.
Y aquí está la clave: no compramos productos, compramos personalidades.
Por mucho que nos cueste admitirlo, la inmensa mayoría de nuestras decisiones de compra no son racionales. No elegimos un coche porque tiene 150 caballos de potencia en lugar de 140. Elegimos un coche porque nos hace sentir de una determinada manera. Porque conecta con una parte de nuestra identidad o con la identidad que aspiramos a tener.
Pensemos en un ejemplo concreto. Dos pares de zapatos de 500 euros pueden ser prácticamente idénticos en calidad de materiales, diseño y durabilidad. Pero si uno lo firma Louboutin y el otro Prada, son completamente diferentes en la mente del consumidor. No porque sean diferentes físicamente, sino porque representan arquetipos diferentes. Louboutin es el Amante: sensualidad, pasión, seducción. Prada es el Gobernante: poder, control, estatus.
Esta diferenciación es crítica en un mercado tan competitivo como los coches, los zapatos o los perfumes. El exceso de oferta ha creado miles de productos semejantes, algunos con funcionalidades tan similares que es casi imposible distinguirlos objetivamente. La única forma de diferenciarse es a través de la personalidad de marca, y los arquetipos son la estructura que permite construir esa personalidad de forma coherente y auténtica.
Los arquetipos de marca funcionan porque conectan con partes de nuestra psique. Todos, en algún lugar de nuestro cerebro, tenemos algo de Cuidador, Inocente, Hombre Corriente o Forajido. La misión de las marcas es conectar con esos rasgos latentes y activarlos. Cuando una marca lo consigue, no está vendiendo un producto. Está ofreciendo una forma de expresar una parte de nuestra identidad.
Pero aquí viene la parte importante: los arquetipos no son disfraces que una marca puede ponerse y quitarse según la campaña. Son la expresión auténtica de los valores, la cultura y la identidad real de la organización. Y esto nos lleva a uno de los principios fundamentales del trabajo con arquetipos: la personalidad de marca no se puede fingir.
Los 12 arquetipos de marca: definición completa
Jung definió 12 arquetipos principales que representan el rango completo de motivaciones humanas básicas. Cada uno de estos arquetipos tiene sus propios valores, comportamientos, aspiraciones y formas de comunicarse. Vamos a explorar la definición de cada arquetipo y cómo se manifiesta en el branding.
1. El Creador
El deseo básico del Creador es crear algo de valor que perdure en el tiempo, dando forma a una visión. Este arquetipo se guía por la autoexpresión y la innovación. Las marcas que encarnan el arquetipo del Creador fomentan la creatividad, ayudan a las personas a expresarse y construyen herramientas o plataformas para que otros creen.
Ejemplos
Lego, Adobe, Apple (en su faceta creativa).
2. El Héroe
El Héroe se esfuerza por demostrar su valía a través de acciones difíciles y valientes, con el objetivo de mejorar el mundo. Las marcas que se identifican con el arquetipo del Héroe se dirigen a personas que desean superarse, solucionar problemas sociales o ponerse en acción. Su mensaje es: «tú puedes lograrlo».
Ejemplos
Nike, Duracell, FedEx.
3. El Forajido
El Forajido se identifica con lo revolucionario y busca destruir lo que no funciona para construir algo mejor. El arquetipo del Forajido desafía el status quo, rompe las reglas y cuestiona la autoridad. Las marcas que encarnan este arquetipo son pioneras, disruptivas y a menudo polémicas.
Ejemplos
Harley-Davidson, Diesel, Virgin.
4. El Amante
Más que nada en el mundo, el Amante quiere alcanzar la intimidad y experimentar el placer. Su objetivo son las experiencias sensoriales y emocionales. El arquetipo del Amante se encuentra en marcas que ayudan a las personas a encontrar el amor, que fomentan la belleza o que crean experiencias de lujo y sensualidad.
Ejemplos
Chanel, Godiva, Victoria’s Secret.
5. El Hombre Corriente
El Hombre Corriente solo quiere pertenecer y encajar. No aspira a destacar, sino a ser parte de algo más grande. Las marcas que utilizan el arquetipo del Hombre Corriente pertenecen a la cultura del hogar, crean cosas para la vida cotidiana y hacen sentir a los consumidores que son parte de una comunidad.
Ejemplos
KEA, Gap, eBay.
6. El Sabio
El Sabio se guía por el descubrimiento de la verdad, utilizando la inteligencia y el análisis para entender el mundo. El arquetipo del Sabio proporciona experiencia, información y conocimiento. Las marcas que encarnan este arquetipo animan a la gente a pensar, investigar y aprender.
Ejemplos
Google, BBC, The Economist.
7. El Explorador
El Explorador anhela la libertad de descubrir el mundo y experimentar una vida mejor y más auténtica. Este arquetipo valora la independencia, la aventura y la autenticidad. Las marcas que encarnan el arquetipo del Explorador ayudan a las personas a sentirse libres, son inconformistas y pioneras.
Ejemplos
Jeep, The North Face, Patagonia.
8. El Inocente
«Don’t worry, be happy» es el lema del Inocente. Este arquetipo quiere encontrar y experimentar el paraíso, la felicidad simple y la pureza. El arquetipo del Inocente se asocia con marcas que transmiten bienestar, simplicidad, nostalgia y valores positivos.
Ejemplos
Coca-Cola, Dove, Disney.
9. El Gobernante
Una sola palabra define al Gobernante: control. El sueño de este arquetipo es crear una próspera y exitosa familia, comunidad o empresa. El arquetipo del Gobernante promete estabilidad y seguridad en un mundo caótico. Las marcas que lo encarnan transmiten poder, liderazgo y excelencia.
Ejemplos
Mercedes-Benz, Rolex, Microsoft.
10. El Bufón
El Bufón quiere disfrutar y vivir el momento, sin importarle demasiado las consecuencias. Detrás de esa eterna sonrisa hay marcas que ayudan a la gente a pasarlo bien y que abrazan la cultura del momento. El arquetipo del Bufón utiliza el humor, la irreverencia y la diversión como herramientas de conexión.
Ejemplos
M&M’s, Old Spice, Skittles.
11. El Cuidador
El Cuidador protege y alienta a los demás de forma desinteresada. Su motivación es servir y ayudar. Las marcas que ayudan a las personas, que se enfocan en el servicio al cliente y que operan en sectores como la sanidad, la educación o las organizaciones sin ánimo de lucro suelen encarnar el arquetipo del Cuidador.
Ejemplos
Johnson & Johnson, Volvo, UNICEF.
12. El Mago
El Mago desea que las cosas ocurran a través del conocimiento de cómo funcionan las cosas. Este arquetipo transforma la realidad, hace posible lo imposible y a menudo tiene un enfoque espiritual o visionario. Las marcas que encarnan el arquetipo del Mago ayudan a las personas a transformarse o a transformar su realidad.
Ejemplos
Apple (en su faceta transformadora), Tesla, Dyson.

Los 12 arquetipos de marca
Creador: innovación y autoexpresión.
Héroe: superación y valentía.
Forajido: revolución y disrupción.
Amante: intimidad y experiencias.
Hombre Corriente: pertenencia y comunidad.
Sabio: conocimiento y verdad.
Definición de arquetipo en acción: cómo funcionan en la psique humana
Una forma sencilla de entender cómo funcionan los arquetipos es pensar en ellos como parte de nuestra mente. Cada uno de nosotros tenemos algo de todos los arquetipos mencionados. Todos tenemos momentos en los que nos sentimos como el Héroe que quiere superar un desafío, o como el Inocente que busca la simplicidad, o como el Forajido que quiere romper las reglas.
Cuando en una marca domina un arquetipo sobre los demás, consigue conectar con esa parte específica de nuestra psique. Es como si la marca hablara directamente a una faceta de nuestra personalidad. Y cuando esa conexión se establece, la relación con la marca deja de ser transaccional para convertirse en emocional.
Los arquetipos lo empapan todo en una marca. No son solo un concepto abstracto que se queda en la estrategia. Se manifiestan en el discurso, en lo visual, en los argumentos, en el tono de voz y en la profundidad de los temas que la marca aborda.
Pensemos en un ejemplo concreto para entender esto mejor.
¿Qué dice el Bufón cuando se presenta? «Hola, soy gracioso, no me tomes muy en serio, disfruta del viaje». Su tono es ligero, su lenguaje está lleno de juegos de palabras, sus colores son brillantes y divertidos, y sus mensajes buscan arrancar una sonrisa.
Ahora pensemos en el Sabio. ¿Qué dice cuando se presenta? «Hola, soy conocimiento, experiencia. Debes tomarme en serio, porque tengo la verdad». Su tono es serio, su lenguaje es preciso y técnico, sus colores son sobrios y profesionales, y sus mensajes buscan educar y profundizar.
Ahora imagina cómo reaccionarían estos dos arquetipos a la misma circunstancia.
Si hay un problema con un producto, el Bufón podría decir: «Ups, la hemos liado. Pero tranquilo, que lo arreglamos y te invitamos a una cerveza«.
El Sabio diría: «Hemos identificado la causa raíz del problema. Aquí está el análisis detallado y el plan de acción correctivo«. Son dos personalidades completamente diferentes, como las personas reales, pero muy simplificadas y consistentes.
Esta consistencia es lo que hace que los arquetipos sean tan poderosos. No se trata de elegir un tono para una campaña y otro para la siguiente. Se trata de construir una personalidad coherente que se mantiene estable en el tiempo y que se manifiesta en cada punto de contacto con el cliente.
Cómo elegir el correcto para tu marca
Ahora que ya conoces la definición de arquetipo, pensemos en elegir el arquetipo correcto para tu marca no es cuestión de preferencias personales o de lo que esté de moda. Es cuestión de autenticidad. El arquetipo debe reflejar los valores reales de la organización, su cultura interna y la forma en que realmente se comporta.
El proceso de identificación empieza con una auditoría honesta.
- ¿Cuáles son los valores fundamentales de tu marca? No los que están escritos en la pared de la oficina, sino los que realmente guían las decisiones del día a día.
- ¿Cómo se comporta tu empresa cuando nadie está mirando?
- ¿Qué es lo que realmente motiva a las personas que trabajan en ella?
Una vez que tienes claridad sobre los valores reales, el siguiente paso es identificar qué arquetipo se alinea naturalmente con esos valores. Si tu empresa valora la innovación, la creatividad y la autoexpresión, probablemente el Creador sea tu arquetipo.
Si valoras el servicio desinteresado y el cuidado de los demás, el Cuidador encajará mejor. Si lo que te mueve es desafiar el status quo y romper las reglas, el Forajido es tu arquetipo.
Es importante entender que aunque puedes tener aspectos de un segundo o incluso un tercer arquetipo, debe haber uno que domine claramente. Las marcas que intentan ser todo para todos terminan siendo nada para nadie.
Un estudio realizado hace años por Young & Rubicam con 13.000 marcas y 120.000 consumidores de todo el mundo confirmó que las marcas más reconocidas estaban claramente alineadas con un arquetipo específico. Aquellas que reunían aspectos de varios arquetipos sin un dominante claro eran consideradas como menos auténticas o confiables.
Y aquí viene la parte crítica: una vez que has identificado tu arquetipo, tienes que comprometerte con él. No puedes ser el Sabio serio y técnico un día y el Bufón gracioso y desenfadado al siguiente. Esta inconsistencia confunde a los consumidores y destruye la confianza. La personalidad de marca, como la personalidad humana, debe ser estable en el tiempo.
Definición de arquetipo y autenticidad: por qué la personalidad de marca no se puede fingir
Uno de los errores más comunes al trabajar con arquetipos es intentar adoptar uno que no se alinea con la realidad de la marca. Es como esos compañeros de clase que cada septiembre volvían al colegio con un nuevo peinado y una nueva actitud, intentando reinventarse. Casi nunca funcionaba. Tarde o temprano, la personalidad real salía a relucir.
El caso Ryanair
A las marcas les sucede exactamente lo mismo. Y tenemos un caso paradigmático que ilustra perfectamente este punto: Ryanair. Durante años, esta compañía aérea fue conocida por su pésimo servicio al cliente, sus continuas restricciones y su mala atención. Su arquetipo real era el Forajido, pero en su versión más negativa: desafiaban las normas del sector, pero no para mejorar la experiencia del cliente, sino para maximizar beneficios a costa de la satisfacción.
En 2013, Ryanair intentó renovar su imagen. Lanzaron una campaña de relaciones públicas intentando posicionarse como el Cuidador: «Ahora nos preocupamos por ti, ahora somos amables, ahora queremos que tengas una buena experiencia». El problema es que no cambiaron nada de fondo. Las políticas seguían siendo las mismas, el servicio seguía siendo el mismo, la cultura interna seguía siendo la misma.
El resultado fue predecible: no funcionó. Las viejas costumbres y actitudes volvieron a la carga, y la compañía no consiguió librarse de su mala prensa. Los consumidores no son tontos. Pueden detectar la inautenticidad a kilómetros de distancia. Y cuando una marca intenta fingir una personalidad que no tiene, la reacción no es solo indiferencia, es rechazo activo.
Los arquetipos no son la solución a tus problemas de branding.
No son una varita mágica que puedes agitar para transformar la percepción de tu marca de la noche a la mañana. Los arquetipos sirven para construir una estructura que acompañe a los valores reales de la marca, a su identidad auténtica, tanto la real como la percibida.
Si tu marca tiene problemas de reputación, el primer paso no es elegir un arquetipo aspiracional. El primer paso es arreglar los problemas reales. Cambiar las prácticas, transformar la cultura, alinear el comportamiento con los valores que quieres representar. Solo entonces tiene sentido trabajar con arquetipos para dar forma y coherencia a esa identidad auténtica.
Errores comunes al trabajar con arquetipos de marca
Más allá del error fundamental de intentar fingir una personalidad, hay otros errores comunes que las marcas cometen al trabajar con arquetipos.
1. Mezclar arquetipos
El primer error al no entender la definición de arquetipo es mezclar demasiados arquetipos sin un dominante claro. Como mencionamos antes, el estudio de Young & Rubicam demostró que las marcas con múltiples arquetipos sin jerarquía clara son percibidas como menos auténticas.
Es como conocer a una persona que un día es extrovertida y sociable, al siguiente es introvertida y reservada, y al otro es agresiva y confrontacional. No sabes qué esperar de ella, y esa incertidumbre genera desconfianza.
2. Falta de coherencia
El segundo por el que mucha gente no entinde la definición de arquetipo es no mantener coherencia en el tiempo.
Los arquetipos no son tácticas de campaña, son estrategias de largo plazo. Una marca que encarna el Héroe no puede de repente adoptar el tono del Bufón porque está de moda el humor en redes sociales. Cada cambio de personalidad erosiona la confianza y confunde al consumidor.
3. Relegar el arquetipo al marketing
El tercer error es aplicar el arquetipo solo al marketing y no a toda la organización. Los arquetipos no son solo para la comunicación externa. Deben impregnar la cultura interna, los procesos, el servicio al cliente, el desarrollo de producto. Si tu marca dice ser el Cuidador pero tus empleados tratan mal a los clientes, la disonancia es evidente.
4. Elegir un arquetipo de modo
El cuarto error es elegir un arquetipo basándose en lo que hace la competencia o en lo que está de moda. Tu arquetipo debe reflejar tu identidad única, no la de otros. Si todas las marcas de tu sector son el Héroe, no significa que tú también debas serlo. De hecho, diferenciarte eligiendo un arquetipo diferente pero auténtico puede ser tu ventaja competitiva.

Errores comunes con arquetipos
Intentar fingir una personalidad que no tienes.
Mezclar demasiados arquetipos sin jerarquía clara.
No mantener coherencia en el tiempo.
Aplicar el arquetipo solo al marketing, no a toda la organización.
Elegir un arquetipo por moda, no por autenticidad.
Casos de éxito y estudios
La eficacia de entender bien la definición de arquetipo no es solo teoría. Está respaldada por datos concretos y casos de éxito documentados. El estudio más citado es el realizado por Young & Rubicam hace quince años, que analizó 13.000 marcas con la participación de 120.000 consumidores de todo el mundo.
Los resultados fueron contundentes: las marcas más reconocidas y valoradas estaban claramente alineadas con uno de los 12 arquetipos de Jung.
Estas marcas no solo tenían mayor reconocimiento, sino también mayor lealtad, mayor disposición a pagar un premium y mayor recomendación boca a boca. Por el contrario, las marcas que mostraban aspectos de múltiples arquetipos sin un dominante claro eran percibidas como menos auténticas, menos confiables y menos memorables.
Apple y el arquetipo del Creador
Pensemos en ejemplos concretos. Apple, en su faceta de Creador, ha construido una de las marcas más valiosas del mundo precisamente porque su arquetipo impregna todo lo que hace. No solo vende productos tecnológicos, vende herramientas para que las personas creen, se expresen y den forma a sus visiones. Esta coherencia se mantiene desde el diseño de sus productos hasta su comunicación, pasando por la experiencia en sus tiendas.

Nike y el arquetipo del Héroe
Nike, como Héroe, no vende zapatillas deportivas. Vende la idea de que tú puedes superar tus límites, de que puedes ser mejor de lo que eres hoy. «Just Do It» no es un eslogan, es la manifestación verbal de un arquetipo. Y esa coherencia se mantiene en cada campaña, en cada producto, en cada punto de contacto.

Harley-Davidson y el Rebelde
Harley-Davidson, como Forajido, no vende motocicletas. Vende libertad, rebeldía, la posibilidad de romper con las convenciones y vivir según tus propias reglas. Sus clientes no compran un medio de transporte, compran una identidad. Y están dispuestos a tatuarse el logo de la marca en la piel porque la conexión emocional es tan profunda que trasciende lo comercial.
Estos no son casos aislados. Son ejemplos de marcas que han entendido la definición de arquetipo en su sentido más profundo y han construido toda su estrategia sobre esa base. Y los resultados hablan por sí solos.
Conclusión
La definición de arquetipo va mucho más allá de una simple categorización de personalidades de marca. Los arquetipos son patrones psicológicos universales que conectan con algo profundo en la psique humana. Son estructuras que han funcionado durante milenios porque reflejan motivaciones, valores y aspiraciones fundamentales que todos compartimos.
Aplicar arquetipos al branding no es cuestión de elegir una etiqueta que suene bien o de seguir una moda del marketing. Es cuestión de descubrir la identidad auténtica de tu marca y darle forma de manera coherente y consistente. Es entender que los consumidores no compran productos, compran personalidades. Compran marcas que conectan con una parte de su identidad o con la identidad que aspiran a tener.
Los 12 arquetipos de Jung, el Creador, el Héroe, el Forajido, el Amante, el Hombre Corriente, el Sabio, el Explorador, el Inocente, el Gobernante, el Bufón, el Cuidador y el Mago, ofrecen un marco probado para construir esa personalidad. Pero la clave está en la autenticidad. Los arquetipos no son disfraces que puedes ponerte y quitarte. Son la expresión de quién eres realmente como marca.
Si quieres profundizar en cada uno de los 12 arquetipos, en Social Media Pymes hemos creado un clúster completo sobre personalidad de marca y arquetipos donde analizamos en detalle cada arquetipo con ejemplos, estrategias y aplicaciones prácticas. Porque entender la definición de arquetipo es solo el primer paso. El verdadero trabajo está en aplicarlo de forma auténtica y coherente en cada aspecto de tu marca.
| Arquetipo | Deseo básico | Valores clave | Ejemplos de marcas |
|---|---|---|---|
| El Creador | Crear algo de valor que perdure | Innovación, autoexpresión, visión | Lego, Adobe, Apple |
| El Héroe | Demostrar valía a través de acciones difíciles | Valentía, superación, mejora del mundo | Nike, Duracell, FedEx |
| El Forajido | Destruir lo que no funciona | Revolución, disrupción, libertad | Harley-Davidson, Diesel, Virgin |
| El Amante | Alcanzar intimidad y experimentar placer | Pasión, sensualidad, experiencias | Chanel, Godiva, Victoria’s Secret |
| El Sabio | Descubrir la verdad | Conocimiento, análisis, sabiduría | Google, BBC, The Economist |
Te animo a comentar este artículo con tus dudas sobre la definición de arquetipo para que no quede ningún fleco suelto en tu cerebro.
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