La simplicidad de los niños, los soñadores, los optimistas y la gente de buen corazón. ¿Qué tienen todos en común? Dos necesidades insatisfechas en este agitado mundo en el que vivimos: la simplicidad y el anhelo de felicidad. Así es el arquetipo del Inocente: bueno, amable y confiado.
Este artículo forma parte de una serie de 12 entradas sobre arquetipos de marca y branding. Si quieres consultar una introducción al tema, consulta la entrada. ¡Te espero!

Sobre el arquetipo del Inocente

La vida es complicada. A medida que te haces mayor, se complica todavía más, con trabajo, familia, responsabilidades, hipotecas, obligaciones y otras muchas cosas más.

Estas estresantes responsabilidades hacen que muchas personas deseen vivir una vida más simple, más feliz… como la que tenían cuando éramos niños. ¿Te acuerdas?

Los consumidores que se identifican con este arquetipo, buscan simplemente, ser felices, encontrar el paraíso.

Su estrategia para lograrlo es también muy simple, hacer las cosas bien. Como recompensa, esperan tener independencia y disfrutar del optimismo que les da la vida o la satisfacción del deber cumplido.

La cara menos amable de este arquetipo es que para los que no se identifican con él, entre las que me incluyo, el arquetipo del Inocente puede parecer cursi, bobo o ingenuo.

Por eso, las marcas que lo utilizan deben jugar bien sus cartas. ¿Ejemplos? Coca-Cola, McDonalds y unos cuantos personajes reales que veremos a lo largo de esta entrada.

El arquetipo del Inocente en acción

Este tipo de arquetipo está presente en las tiendas de ropa infantil, en las ONG’s y en algunas iglesias. Su comunicación con frecuencia apela a la nostalgia de tiempos más simples y utiliza colores suaves e imágenes ingenuas y dulces.

También es muy utilizada por aquellas marcas que comercializan productos naturales o ecológicamente responsables, como algodón orgánico, alimentos artesanales, etc.

La cultura de las empresas que se basan en el arquetipo del Inocente

Este tipo de empresas no son muy innovadoras ni disruptivas, más bien todo lo contrario.

Suelen utilizar modelos de negocio tradicionales y su funcionamiento interno es bastante convencional. Los precios de sus productos suelen ser moderados y la calidad, confiable.

Los empleados no esperarán de una empresa de este tipo un modelo de gestión horizontal, ni democrático. Más bien esperan un funcionamiento piramidal donde tienes un jefe al uso y unos subordinados a los que dirigir.

El consumidor Inocente

Como he comentado al inicio de este artículo, los consumidores que se sienten atraídos por el arquetipo del inocente desean paz, simplicidad y un poco de calma en esta agitada vida.

Les gustaría que todo aquello que nos complica la vida, el trabajo, los problemas, los atascos y los adolescentes que se rebelan, fuera más simple.

Aunque suena un poco ridículo, estos consumidores quieren una vida de postal: una pareja perfecta, niños que no protestan, un trabajo gratificante y un hogar acogedor (que por supuesto, se limpia solo).

Estos consumidores son muy tradicionales, no buscan el cambio, ni lo provocarán. Luchan porque las cosas sigan igual, y tienen fe en la buena voluntad de las personas en las que confían.

Los problemas del consumidor Inocente

Si has leído con atención los párrafos anteriores habrás detectado que este tipo de consumidor vive en un mundo poco realista.

Los cambios están por todas partes y es difícil, por no decir imposible, zafarse de muchos de ellos. Internet, por ejemplo.

A este tipo de consumidor le atraen las cosas de siempre, que se hacen de forma tradicional, aunque está inmerso en un mundo que cada día se pone patas arriba.

Por eso debes acercarte a él de forma cautelosa si tu producto es tradicional, pero vive en un mundo digital o su modelo de negocio se sale de lo convencional.

Los niveles del arquetipo del Inocente

Dentro de cada arquetipo, como ya debes adivinar a estas alturas de mili, hay varios niveles.

No todas las características se presentan con igual intensidad en las marcas que utilizan este arquetipo, por lo que a continuación, voy a explicarte los tres niveles del arquetipo del Inocente.

Nivel 1: en su forma más sencilla, el Inocente cree que el paraíso es su derecho. Se comporta de forma infantil, con rasgos como la ingenuidad y el narcisismo.

Nivel 2: en este nivel, los consumidores saben que no están en el paraíso y quieren acceder a él. Por eso buscan reinventarse con nuevos comienzos.

Nivel 3: se alcanza este nivel cuando el Inocente crea su propio paraíso, sin esperar a que otros lo pongan a su alcance. Su idea es que la inocencia (el paraíso) proviene del interior, no de las experiencias externas.

La familia del Inocente

Según la intensidad de los atributos del arquetipo, tu marca encajará en uno u otro de los miembros de la familia del Inocente.

Veamos uno a uno los sub arquetipos y qué valores representan.

1/ El Inocente

En su forma más pura, el arquetipo del Inocente se asemeja mucho a la forma de ser de un niño pequeño. Se asombra con facilidad y el mundo para él es honesto y bueno.

Como subarquetipo, el Inocente siente paz interior y nostalgia de un tiempo más sencillo. ¿Su peligro? Negar la evidencia y vivir fuera de la realidad.

2/ El Niño

Este subarquetipo está lleno de energía y actitud positiva frente a la vida. Se entretiene de forma sencilla y cree a pies juntillas en la bondad de la humanidad.

Su naturaleza curiosa tiende a sacar lo mejor de los demás, pues hace preguntas y se interesa por lo que preocupa a los que están a su alrededor. En otras palabras, está lleno de empatía, una actitud muy positiva que le caracteriza.

El peligro de este subarquetipo reside en que, como un niño, es influenciable, por lo que su fidelidad no es eterna ni inquebrantable.

3/ El Soñador

Este subarquetipo, que parece sacado directamente de la canción “Imagine” de John Lennon, es un idealista con una imaginación portentosa.

Tiene fe en la humanidad y prefiere vivir en el paraíso de las ideas, en lugar de en el mundo real. Al igual que la canción del fallecido cónyuge de la excéntrica Yoko Ono, imaginar un mundo sin odio, guerras o hambre no es más que una quimera.

4/ El Idealista

Al contrario que el Soñador, el Idealista decide actuar para crear un mundo mejor, donde sea posible un cambio.

Ama la paz, la cooperación y la colaboración entre los humanos, que son la fuerza motora del cambio.

Destacar que el Idealista suele ver las cosas sin la objetividad necesaria, por lo que con frecuencia pasar por alto peligros reales que amenazan sus planes.

5/ La Musa

Fuente de inspiración, es canal de conocimiento y comprensión.

Motiva a los demás pero también es caprichosa y caótica, porque como buena musa, aparece y desaparece cuando quiere.

Ejemplos del arquetipo del Inocente, Coca-Cola

Resulta curioso, ¡muy curioso! que un producto tan perjudicial para la salud venda un storytelling tan inocente y positivo.

De hecho, como sin duda sabes, en una de las comunidades autónomas de nuestro país, las bebidas azucaradas pagan un impuesto adicional porque se considera que no son buenas para nuestro organismo.

Sospecho que tiene más que ver con medidas recaudadoras que con el buen corazón de la administración, pero bienvenida sea la medida.

Sea como fuere, la empresa americana posiciona su marca bajo el arquetipo del Inocente y el mundo se lo cree.

Para muestra, un botón: este anuncio del año 1971 muestra a jóvenes de todo el mundo en lo alto de una colina, cantando las bondades de pertenecer a una humanidad buena y positiva…

¿Cómo llegaron a desarrollar este arquetipo con un producto que en sus orígenes era un jarabe para la tos?

En las primeras décadas de vida de este producto, su publicidad (y por tanto su posicionamiento) estaba centrada en comunicar los beneficios como bebida fría.

Este posicionamiento limitaba las ventas, que se comprendían entre abril y octubre.

Arquetipo del inocente, cómo es

Gracias a una exitosa campaña de marketing con un Papá Noel regordete, oportunamente lanzada en la Navidad de 1931, el público comenzó a visualizar un enfoque diferente.

Llegó la Segunda Guerra Mundial y Coca-Cola comenzó a enfocar su comunicación hacia un nuevo público que necesitaba una bebida sin alcohol: los soldados.

Pronto la bebida burbujeante se convirtió en símbolo del patriotismo estadounidense y de una época llena de esperanza y optimismo. ¡Menudo salto!, la publicidad consigue hacer carambolas increíbles, en serio.

Arquetipo del inocente, cómo es

El arquetipo del Inocente en la actualidad de la marca Coca-Cola

Ha pasado tiempo desde que Coca-Cola reflejara este mundo de ilusión e inocencia.

Con el paso de los años, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, donde reina de todo menos la ilusión y la inocencia.

Por eso es importante señalar que la marca ha realizado diversos giros en su comunicación, desde el subarquetipo del Niño, que cree a pies juntillas en la humanidad o del Soñador (muy presente en la comunicación de los años 70), hacia el subarquetipo del Idealista.

Como he comentado con anterioridad, el Idealista no se conforma con confiar en la bondad de la gente. Muy al contrario, busca la colaboración para provocar “algo” de cambio.

Atento a este spot de la marca.

¿Lo notas?

La vida no es perfecta. Hay personas que lo pasan mal, que tienen problemas y cuyas vidas no son de postal.

Como buen Idealista, la marca Coca-Cola quiere hacer algo por remediarlo. De ahí que premie a los que hacen posible que el resto disfrutemos.

Inciso personal. Señores de Coca-Cola, en lugar de gastar unos cientos de miles de dólares en un anuncio y unos cuantos regalos para empleados con horarios injustos y salarios miserables, comprométanse de verdad.

No tomen el pelo a los consumidores. Es tan sencillo como no vender sus productos en un supermercado que cierra a las ¡11:00 PM! Eso sí sería un buen toque de atención para los dueños de los centros comerciales.

¿No quieren que la gente pase más tiempo con sus familias? Si retiran sus productos de esos supermercados con horarios que no permiten a sus empleados conciliar vida personal y vida profesional, otro gallo les cantaría.

Pero eso les haría perder miles de millones de dólares. ¡Qué pena que todo se quede en un anuncio!

Walt Disney, otro ejemplo del arquetipo del Inocente

Otra de las marcas que mejor sabe utilizar el arquetipo del Inocente es Walt Disney. Su creador, Walter Elias “Walt” Disney supo aunar los valores más tradicionales de Estados Unidos con una empresa innovadora.

Hoy en día Disney tiene varias líneas de negocio con enfoques diferentes, aunque todas ellas siguen la batuta del arquetipo del Inocente.

Para el análisis de este artículo, vamos a centrarnos en Disneyworld, la cadena de parques temáticos que quiere que sigamos siendo niños… gastando como adultos.

Dentro del arquetipo del Inocente, Disney encaja en el subarquetipo del Niño: inocente, lleno de energía, curioso y con ganas de disfrutar la vida.

No hace falta ser un genio para ver el paralelismo con los mensajes de Coca-Cola, aunque en este caso están claramente revestidos de infancia y sueños.

¿Recuerdas que te decía al inicio de este artículo que para los que no encajamos en este arquetipo nos puede resultar cursi o bobo?

Disney sabe apreciar un matiz que tal vez hayas pasado por alto: si tienes hijos, quieres proteger su inocencia cueste lo que cueste. Yo casi mato a quien le dijo a mi hija que el ratoncito Pérez no existía. ?

Con esta palanca, Disney sabe meterse en el bolsillo a aquellos padres que quieren que sus hijos apuren la edad de la inocencia y la bondad. Es un truco, pero funciona.

“No duermas para descansar, duerme para soñar. Porque los sueños están para cumplirse.”

Y hasta aquí llega mi reflexión sobre este arquetipo y las marcas que se basan en él para acercarse a los consumidores.

¿Qué opinas de estos ejemplos del arquetipo del Inocente? Te espero en los comentarios para charlar sobre ellos.

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