En una reciente conversación alrededor de una taza de café con alguien que como yo, se gana la vida escribiendo, coincidíamos en lo difícil que es conseguir que los lectores lean los contenidos que tanto esfuerzo nos cuesta crear. Lamentablemente, los usuarios no leen ningún texto. A menos, claro está, que sea claro, con palabras y frases simples y con información fácil de entender. Por eso en la entrada de hoy quiero que aprendas a medir la calidad de un texto desde el punto de vista un concepto poco conocido, el índice de legibilidad. Y de paso, que los usuarios terminen de leer los textos hasta la última palabra.

¿Es posible medir la calidad de un texto según su índice de legibilidad?

Si el diseño visual de una web está relacionado con el aspecto de tu empresa, los textos son la voz online de la marca.

Por eso el tono de voz en la comunicación online y un contenido de primera son tan importantes en internet. Pero ¡ojo! Porque el mejor texto del mundo no servirá de nada si nadie lo lee.

En este sentido, la calidad del contenido puede verse afectada si los conceptos que te voy a mostrar a lo largo de esta entrada no están presentes: índice de legibilidad, facilidad de lectura y comprensión lectora.

Además de afectar a la calidad de tus textos, estos tres principios están relacionados con las reglas de coste-beneficio.

Por ejemplo, la regla de coste-beneficio de encargar una pizza a las 10 de la noche en lugar de hacerla tú mismo afecta a tu decisión de compra. Es tarde, estás cansado y hacer la pizza da pereza total (sobre todo si la pizza es vegetariana 🤢). En este caso, el beneficio supera con creces el coste.

Con el índice de legibilidad de un texto sucede exactamente lo mismo. Al igual que sucede con otros aspectos de la usabilidad web, el contenido debe cumplir con las reglas de coste-beneficio.

En lo que se refiere al coste, el usuario deberá responder a la pregunta ¿qué esfuerzo debo realizar para leer el contenido? Si este esfuerzo es muy alto por falta de alguno de los componentes de la legibilidad, pasará olímpicamente de ti.

En cuando al beneficio, la pregunta es ¿qué hay en este texto que me sirva de utilidad? Si a primera vista y gracias a elementos como la maquetación de contenidos, el lector siente que el texto no responde a sus necesidades, volverá a pasar olímpicamente de ti.

Legibilidad, ¿puedo leerlo sin problemas?

La legibilidad de la escritura se encuentra en el escalón más bajo de la relación coste beneficio, pues sin su presencia, los usuarios ni siquiera prestarán un mínimo de atención al texto.

Para garantizarla, es necesaria la presencia de un buen diseño visual, especialmente en lo que afecta a la tipografía. Presta atención a estos aspectos para garantizar que el índice de legibilidad de tus textos sea altos.

Un tamaño de letra adecuado

La tipografía no debe ser ni demasiado grande ni demasiado pequeña, pero si tienes dudas, opta porque sea mas grande.

El tamaño óptimo depende mucho de unas personas a otras, dependiendo de su capacidad visual.

Sin embargo recuerda que con la edad, la agudeza visual decrece rápidamente, por lo que deberás tener esto en cuenta según la edad de tu público objetivo.

Contraste que facilite la legibilidad

El contraste reduce significativamente el índice de legibilidad de cualquier texto.

Como he comentado en numerosas ocasiones, el mejor contraste existente es que negro sobre blanco, aunque no siempre es posible en el entorno web.

Si te sientes tentado a utilizar un fondo de otro color que no sea el blanco, procura que por lo menos sea sólido, no texturizado.

Tipografías, lo simple aumenta el índice de legibilidad

En lo que se refiere a las diferentes tipografías existentes, mi recomendación es que busques la más simple, eso sí, con el grosor adecuado.

Por ejemplo, a pesar de que una Helvetica Neue Light es capaz de alegrarme el día, no siempre se ve bien en algunos monitores, por lo que es mejor utilizar la Roman o la Bold si te lo puedes permitir.

Testando el índice de legibilidad web

Habrás escuchado infinidad de veces todos estos consejos. Pero, teorías aparte, ¿existe una forma de establecer un índice de legibilidad?

Sí, por supuesto que existe.

Puedes realizar una prueba de legibilidad pidiendo a un voluntario que navegue libremente por tu web y estudiando detenidamente sus reacciones y comentarios.

Por ejemplo, si observas que tu voluntario fuerza la vista o comenta que “es difícil leer el texto”, anota detenidamente las modificaciones que debes realizar.

Otra forma de evaluar la legibilidad es medir la velocidad de lectura en palabras por minuto. Es importante que a los voluntarios de esta prueba se les presenten varios textos, para poder hacer una media y delimitar la dificultad de lectura de los textos de tu web.

Si los voluntarios son, en promedio, un 20% más lentos cuando leen tu diseño frente a los diseños de referencia que les has presentado, quiere decir que debes aumentar el índice de legibilidad web.

Como referencia, puedes tomar los tiempos de las pruebas que realices con esta calculadora de tiempos de lectura. Cómo el índice de legibilidad web afecta a la calidad de los contenidos de tu marca.

Facilidad de lectura, corto y directo

La facilidad de lectura mide la complejidad de las palabras y la estructura de las frases de una pieza de contenido. Detrás de esta métrica late la idea de que las frases complejas son más difíciles de leer que las simples.

¿Cómo podemos definir el índice de legibilidad de un texto por su facilidad? Los años de educación se toman como referencia para medirla.

Así, por ejemplo, un índice de legibilidad de grado 12 corresponde a una persona que haya terminado la educación primaria con éxito, o lo que es lo mismo, que hay cursado 12 años de estudios.

Puntos clave de la facilidad de lectura

Los puntos críticos relacionados con la facilidad de lectura son:

Utiliza el lenguaje más plano posible, mejor si es corto. Si en lugar de automóvil o residencia utilizas coche y casa, mucho mejor.

Frases más cortas. Aunque no hay por qué huir de las frases largas por encima de cualquier cosa, sí te recomiendo que las frases sean cortas. Especialmente si tu sector tiene mucha competencia (como el de marketing).

Evita las estructuras complicadas en las oraciones. Especialmente en aquellas con partes subordinadas y con conjunciones que ejercen presión sobre la memoria a corto plazo de los lectores, el punto débil de la facilidad de lectura, (esta misma oración ya ha presionado más de lo que debería).

Utiliza principalmente la voz activa, dejando la voz pasiva para aquellas circunstancias especiales que realmente lo requieran.

Utiliza un nivel de lectura equivalente al de un alumno de la ESO. Está demostrado que es el grado medio de complejidad que pueden entender la mayoría de los usuarios.

Si por las exigencias de tu negocio o el nivel de estudios de tu audiencia te ves obligado a aumentar el nivel, no te preocupes. En este caso, utiliza un lenguaje equivalente al utilizado en bachillerato.

Cómo el índice de legibilidad web afecta a la calidad de los contenidos de tu marca.

Nivel de lectura de un texto

Si no aclaras con el nivel de lectura al que corresponde un texto, este que estás leyendo está redactado con el nivel de un chaval de segundo de la ESO, lo que significa que deberías poder leerlo sin problema (eso espero).

Para terminar de aclarar este tema, quiero resaltar que escribir con el nivel de un niño de sexto de primaria no es lo mismo que escribir para un niño que en estos momentos esté cursando sexto de primaria.

Tiene más que ver son la simplicidad de las palabras y de las frases que con el tono general que utilizamos cuando redactamos para adolescentes. Aunque la simplicidad sea la norma, utiliza un tono de voz maduro.

Testando la facilidad de lectura

Normalmente para testar la facilidad de lectura se utilizan pruebas realizadas con ordenadores.

Muchas de estas fórmulas utilizadas para puntuar la facilidad de lectura están integradas en procesadores de texto, como Microsoft Word.

Además, hay multitud de fórmulas que miden la facilidad de lectura de un texto, particular en cada idioma y que requiere de profundos conocimientos lingüísticos.

Si quieres testar la facilidad de lectura de alguno de los textos de tu web, utiliza la web legible.es, creada por José Antonio García López.

Fórmulas para testar el índice de legibilidad

Su fórmula para medir la edad necesaria para entender un texto fue creada en 1999, adaptando al castellano la fórmula original de Flesch.

Usa las variables sílabas por palabra (S) y palabras por frase (P) en esta ecuación:

E=0,2495P+6,4763S−7,1395

¿Sencillo, no? 🙂

El sistema utilizado no es tan importante como que obtengas las estadísticas de legibilidad. Casi todas las fórmulas se centran en lo mismo: la longitud de las palabras y la longitud de las frases.

Estas métricas tienen sentido. Normalmente, las palabras largas son menos comunes en el lenguaje cotidiano y las frases largas son más difíciles de entender.

Además de la dificultad del lenguaje, otra de las métricas utilizas, el nivel de educación requerido para comprenderlo, merece una pequeña explicación aparte.

Cuando decimos que se requieren 12 años de educación para comprender un texto, debes asumir que un adolescente con el bachillerato terminado podrá entender perfectamente el texto redactado.

Pero no pienses en un estudiante mediocre, sino más bien en aquel que consigue buenas calificaciones en los apartados de comprensión y velocidad lectora.

¿Recuerdas el vago de la clase que apunto de terminar la EGB leía a trompicones? Pues ese no te vale. Mejor piensa a la empollona de la clase, como servidora (por algo llevo gafas).

Comprensión lectora, capto el concepto

El último de los aspectos que garantiza que los lectores terminan leyendo el texto completo recibe el nombre de comprensión.

Se define como la medida en la que los lectores pueden entender la intención del significado del texto. De esta forma alcanzan la conclusión que el redactor pretende.

En el caso de estar ante un texto de tipo instruccional o destinado a que el lector realice una serie de acciones, el objetivo del redactor es que los lectores sean capaces de desarrollar las acciones intencionales después de leerlo.

Puntos clave de la comprensión lectora

En este caso, los puntos clave de la comprensión lectora son:

Utilizar un lenguaje centrado en el usuario, con términos familiares para la audiencia tipo, que faciliten la comprensión.

En el caso de que la audiencia sea de tipo especializado (como del ámbito científico, B2B), utiliza terminología adecuada para ese campo de acción.

Para ello, utiliza la pirámide invertida de la redacción: empieza por la conclusión y avanza hacia el meollo de la cuestión. En general, la gente entra mejor al detalle cuando ya conoce lo básico sobre el tema.

Reduce el esfuerzo mental que deba hacer el usuario para recordar partes del texto. Además, minimiza la carga cognitiva necesaria para que el lector desarrolle modelos mentales complejos.

Sé concreto, por lo que más quieras. Así la gente tendrá que hacer menos esfuerzo para entenderte.

Además, si los usuarios móviles son importantes para ti, esfuérzate por ser todavía más simple. Los usuarios que consultan contenido desde sus smartphones normalmente suelen estar haciendo otras cosas. Cuentan con una pantalla muy pequeña por lo que no les pidas mucho.

Testando la comprensión lectora

Estamos ante un punto complejo porque la comprensión lectora se testa efectuando test con voluntarios. No hace falta que estos voluntarios sean un ejército bien seleccionado. También puedes hacer pruebas más caseras con unos cuantos conocidos.

Estas pruebas se realizan presentando textos de distintas dificultades y realizando test con preguntas. Pueden variar en complejidad y longitud, desde una simple prueba de memoria hasta preguntas más complejas que realmente prueban la comprensión del material.

También puedes realizar la prueba Cloze en piezas individuales de contenido que sean particularmente importantes para ti o que presenten problemas en las pruebas con voluntarios.

No olvides que si reescribes el texto, debes volver a realizar las pruebas. Así podrás comprobar si el texto ha mejorado lo suficiente.

Cómo el índice de legibilidad web afecta a la calidad de los contenidos de tu marca.

Usabilidad del contenido: más allá del índice de legibilidad, la facilidad de lectura y la comprensión

Si piensas que estos tres conceptos son suficientes para garantizar la calidad del contenido, vas mal encaminado.

Son necesarios, pero no suficientes. El hecho de que la gente pueda leer y comprender lo que escribes no significa que lo hagan.

De hecho, en una vista promedio, los usuarios solo leen el 28% de lo que has escrito. Hay tanto, tanto, tanto contenido, que las personas solo escanean, en lugar de leer.

Para garantizar que este 28% se convierte en algo más, incluye información de interés.

El punto clave está en captar su atención rápidamente. Así, al menos, realizarán alguna acción valiosa relacionada. Por ejemplo, suscribirse a la newsletter de tu web.

En este sentido, los titulares son particularmente importantes para captar rápidamente la atención. Y ni que decir tiene que las primeras palabras son aún más importantes.

Por lo tanto, además de una buen índice de legibilidad, facilidad de lectura y comprensión, no olvides:

Escribir de la misma forma que los usuarios leen, es decir, con titulares claros y diseño que facilite el escaneado.

Céntrarse en la información que sea de interés para los usuarios, no en aquello que desees promocionar.

Utilizar las primeras líneas para dejar bien claro el tema del artículo. Especifica también los beneficios que conseguirá el valiente lector que llegue hasta el final.

Bonus: como arreglar la legibilidad en wordpress con Yoast

Para cerrar este post, quiero recomendarte algunos truquillos que utilizo a diario como gestora de blogs. Como bien sabes, a veces redacto los contenidos, pero en otras ocasiones, me toca lidiar con textos escritos por otras personas.

Es en estos casos cuando el plugin de wordpress Yoast se enfada conmigo. Me toca en estas ocasiones acortar las frases y párrafos.

Esta labor me resulta bastante sencilla, para qué te voy a engañar. Pero a raíz de unas clases que tuve la oportunidad de dar el mes pasado, soy consciente de que no todo el mundo sabe cómo hacerlo.

Consejos para acortar las frases

Tomemos un ejemplo de este mismo blog para mejorar la legibilidad web de un texto. Mientras optimizaba este artículo, Yoast me dijo esto.

Cómo el índice de legibilidad web afecta a la calidad de los contenidos de tu marca. Como puedes comprobar, me he venido arriba con las frases largas. Para solucionarlo, solo necesitas pulsar el icono del ojo que te muestra todas aquellas frases que exceden las 20 palabras. Tomemos por ejemplo esta:

Como bien sabes, a veces redacto los contenidos, pero en otras ocasiones, me toca lidiar con textos escritos por otras personas.

Para acortarla, solo necesitas separar las dos ideas que contiene. La primera es que a veces redacto contenidos. La segunda, que en otras ocasiones corrijo los textos de otros.

La frase optimizada para Yoast quedaría así:

Como bien sabes, a veces redacto yo misma los contenidos. En otras ocasiones, me toca lidiar con textos escritos por otras personas.

Sí, ninguna de las dos frases supera las 20 palabras. ¿Fácil, no? Después de varios retoques, el aspecto de la legibilidad web según Yoast queda así:

Cómo el índice de legibilidad web afecta a la calidad de los contenidos de tu marca.

¿Me cuentas tus trucos para medir el índice de legibilidad de tus textos? ¿Sabías de la existencia de estos conceptos para mejorar la calidad de los contenidos? Te espero en los comentarios.

Carmen Díaz es Content Marketing Manager para Pymes, o lo que es lo mismo, trabaja creando contenidos para pequeñas y medianas empresas que quieran generar más ventas y llegar a unos clientes que cada vez se interesan más por la información y menos por la publicidad invasiva.

 

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