A la maquetación de contenidos le pasa lo que a otros muchos aspectos de esta disciplina: está tan infravalorada, que prácticamente nadie le presta atención.

En el artículo de hoy quiero contarte por qué deberías prestarle más atención a esto de la maquetación y algunos ejemplos prácticos que te ayudarán a mejorar la tasa de permanencia en página que todo bloguero persigue.

Cómo leemos en internet

Cada mañana paso al menos una hora leyendo contenidos relacionados con el marketing.

Noticias, entradas de blogs de otros profesionales y prensa especializada del sector.

De estos contenidos, puede que no termine ni la mitad. Algunos, porque me cuentan cosas que ya sé y otros, porque la ausencia total de maquetación hace que active la tan temida lectura en F y pierda el interés al poco tiempo.

Esto que me sucede a mí, y que seguro que te sucede a ti, es un comportamiento muy extendido hoy en día. Escaneamos, leemos por encima, ojeamos, y solo cuando el contenido de verdad lo merece, lo leemos completo.

Lectura en F y retención del lector

La lectura el F responde a un patrón detectado por primera vez por el maestro de la usabilidad Jacob Nielsen.

Sus estudios de eye tracking determinaron que no leemos igual cuando el texto está impreso que cuando lo leemos en una pantalla. Así, en internet leemos con un patrón conocido como «F».

Comenzamos la lectura de forma horizontal leyendo al menos una línea en la parte superior del texto, y a continuación bajamos la vista por el margen izquierdo de la pantalla hasta más o menos la mitad, donde leemos otro par de líneas.

A pesar de que algunos autores aseguran que si el texto es lo suficientemente bueno los usuarios lo devorarán, la realidad es que leemos aproximadamente el 20% del texto online disponible. ¿Desesperante, no?

Solo leemos el 20% del contenido que se genera.

Qué podemos hacer para que los usuarios lean los contenidos completos

Varias cosas. En primer lugar, separar el polvo de la paja y quedarnos solo con lo mejor de lo mejor. Es decir, intentar no divagar y añadir explicaciones cuando no sea estrictamente necesario.

En segundo lugar, aprovechar la maquetación de contenidos para guiar la atención del usuario a lo largo del texto. Para ello, contamos con valiosas herramientas como las negritas, las etiquetas, las citas, etc.

Qué es la maquetación de contenidos

La maquetación de contenidos es la utilización de una serie de recursos como las negritas, los sumarios y los títulos para favorecer la experiencia de usuario y facilitar la lectura de contenidos en internet.

Para ilustrar esta idea, permíteme que te muestre dos versiones de un mismo post de este blog de contenidos.

A la izquierda, la versión que puedes ver en el blog, a la derecha, el mismo contenido sin formatear. Ambas versiones contienen exactamente el mismo contenido, pero una de ellas apetece más leer.

Ejemplo de maquetación de contenidos.

Maquetando contenidos, las tres recetas del éxito según los profesionales

Ahora que ya conoces la importancia de la maquetación de contenidos, adéntrate conmigo en esta tarea tan sencilla pero tan grata para tus lectores.

1/ H1, H2, H3 y así hasta el infinito

Para dividir el contenido en párrafos y resaltar las ideas principales de cada bloque, se utilizan los subencabezados.

Ayudan a introducir el texto, y si están bien redactados, pueden ser muy eficaces. Me suelo fijar mucho en cómo las utiliza la prensa escrita, con una mezcla de juego de palabras (sobre todo en las de moda) y mensaje introductorio.

Además, cumplen una función imprescindible para Google, que no es capaz de distinguir el título del contenido si no se lo indicamos. Normalmente, el tamaño de texto más grande se reserva para el título, por lo que muchas plantillas de WordPress lo utilizan por defecto para los titulares.

Si estás familiarizado con el editor de textos WordPress, sabrás que puedes maquetar el texto con varios tipos de tamaños.

El cuerpo de texto aparecerá como «párrafo» y según tus necesidades, puedes utilizar hasta 6 tipos de texto, es decir, H1 (o Título 1), H2 (o Título 2), H3 (o Título 3), H4 (o título 4), H5 (o Título 5) y H6 (o Título 6).

Lo ideal es que mantengas una disciplina constante en todos los textos de tu web.

2/ Negritas, listados e itálicas

Además de los tamaños de las fuentes, podrás utilizar otras armas secretas en la maquetación de contenidos. Sirven para establecer jerarquías dentro del texto, indicando al lector qué es importante y qué es secundario.

  • Las negritas indican qué partes del texto son importantes. Hay diversas escuelas en este sentido, porque algunos afirman que solo se subrayan algunas palabras, no frases enteras. Deberás encontrar el equilibrio, porque las negritas no pueden representar en ningún caso más del 10% del texto.
  • Las itálicas sirven para identificar cambios en la entonación del texto. Su uso no está tan extendido como el de las negritas, pero ayuda a la comprensión y lectura.
  • Los listados, precedidos de viñetas o números, sirven para enumerar. Son imprescindibles en los textos online porque centran inmediatamente la atención del usuario, que busca la satisfacción informativa rápida.

3/ Párrafos más cortos

Los párrafos cortos permiten al lector avanzar rápidamente, y lo que es más importante, que sea consciente de ese avance. Por eso utiliza párrafos cortos con ideas simples.

Además, puedes utilizar la pirámide invertida de la redacción, nacida con el objetivo de proporcionar al lector la información más relevante de forma rápida, para permitirles profundizar después en ideas secundarias o datos si lo desean.

La que ves debajo de estas líneas pertenece a un artículo del blog de CoSchedule.

Pirámide invertida de redacción, donde se especifica qué información proporcionar primero.

¿Me cuentas tus trucos para conseguir que los usuarios lean los textos completos? No dejes de comentar esta entrada.

Carmen Díaz es Content Marketing Manager para Pymes, o lo que es lo mismo, trabaja creando contenidos para pequeñas y medianas empresas que quieran generar más ventas y llegar a unos clientes que cada vez se interesan más por la información y menos por la publicidad invasiva.
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